viernes, 1 de enero de 2021

Clonación en el cine: Jurassic Park

¡¡Estamos de vuelta con la sección “Clonación en el cine”!! En esta ocasión, toca centrarse en la ciencia detrás de la película de Steven Spielberg: Jurassic Park, basada en una novela con el mismo nombre escrita por el escritor estadounidense Michael Crichton. Como muchos de vosotros sabréis, la trama de esta película gira entorno a los dinosaurios y sobre cómo estos fueron devueltos a la vida. Pero… ¿sería esto posible en la vida real? Antes de continuar, veamos qué es lo que hacen en la película para conseguir devolver a la vida a los dinosaurios y si dichas condiciones podrían recrearse en los laboratorios actuales o del futuro. 

En una de las escenas del principio de la película, los personajes principales se adentran en el centro de visitantes del parque temático: Jurassic Park. Aquí, se reproduce una cinemática en la que se comenta que lo que hicieron para lograr tal hito fue extraer muestras de ADN de diferentes dinosaurios a partir de la sangre succionada por mosquitos que quedaron atrapados en ámbar poco después de la picadura. Finalmente, estas muestras de ADN se secuencian y se alinean con el genoma de una rana para completar los huecos que faltan y, a partir de la cadena completa de ADN, se clonan los dinosaurios.

Como no podía ser de otra manera, todo esto no es más que ciencia ficción, ya que, para empezar, el ADN, a pesar de ser una molécula bastante estable, no podría conservarse intacto durante tanto tiempo. Además, los mosquitos presentan enzimas digestivas que degradan el ADN, razón de más por la que no sería posible obtener restos reconocibles. Algo parecido ocurre con los huesos fósiles desenterrados, ya que aunque pertenezcan a una especie en concreto, no es posible aislar su ADN, ya que este se degrada con el tiempo.

En cuanto al tema del alineamiento del genoma para rellenar los huecos, y solo en el caso de que se encontrara alguna secuencia de ADN reconocible, esto solo sería posible para secuencias muy conservadas, ya que lo normal que es los genes y el resto de secuencias de ADN acumulen mutaciones, lo que da lugar a la evolución de las especies y a la generación de diversidad.

Pero imaginemos un hipotético caso en un futuro en el que se consiguiera obtener un genoma completo de un dinosaurio. ¿Cómo podríamos devolverlo a la vida? Gracias a técnicas sobre las que ya hemos hablado en este blog como la transferencia de núcleo somática (SCNT), se ha conseguido clonar a muchas especies animales al transferir el núcleo de una célula somática a un óvulo de la misma especie sin núcleo y transferir este zigoto a un individuo de dicha especie para que el embrión progrese. De esta forma, se consigue obtener un individuo genéticamente idéntico al donante del núcleo, excepto por el genoma mitocondrial, que sería el propio del donante del óvulo. Por tanto, se nos presentan dos problemas claros:

Actualmente, no hay ninguna especie tan cercana a los dinosaurios como para poder transferir el genoma sintético de un dinosaurio a uno de sus óvulos. El grupo de animales actual más cercano a los dinosaurios son las aves, por lo que, de existir alguna especie compatible con los dinosaurios, se encontraría entre este grupo de animales.

Aunque la hubiera, el genoma mitocondrial sería muy diferente, pues esta también acumula mutaciones y contiene genes que realizan funciones importantes. Las células de los dinosaurios contendrían una copia de su genoma nuclear y múltiples copias de su genoma mitocondrial en el interior de cada mitocondria. Por tanto, para obtener un clon exacto de un dinosaurio, sería necesario obtener ambos genomas completos, y la presencia de un genoma mitocondrial ajeno podría conllevar muchos problemas.

Dejando de lado estas dificultades, en los últimos años ha surgido una alternativa para devolver a la vida a los dinosaurios: si no se puede clonar directamente un dinosaurio, ¿por qué no lo creamos a partir de especies actuales? Como ya hemos comentado, las aves son descendientes directos de los dinosaurios, por lo que es muy posible que contengan genes inactivos de estos. Lo que se está intentando es deshacer el camino que ha seguido la evolución y volver a activar algunos de estos genes para que las aves desarrollen características de sus ancestros. Un ejemplo de ello se consiguió en el año 2015, cuando un grupo de científicos consiguió crear embriones de pollo con huesos del cráneo parecidos a los de los dinosaurios al bloquear la función de dos proteínas. Sin embargo, este tipo de estudios no se realizan con la finalidad de desextinguir a los dinosaurios, sino de entender cómo se desarrollaron las características actuales de las aves a partir de las de los dinosaurios.

Queda claro que devolver a la vida a los dinosaurios no es una tarea fácil y, aunque se pudiera, no habría garantías de éxito. El clima y los hábitats actuales son muy diferentes a los de hace 65 millones de años, así que si soltáramos un dinosaurio en la época actual, encontraría serias dificultades para adaptarse. También surgen dilemas éticos: ¿Realmente es necesario clonar a un dinosaurio? Si se clonara un dinosaurio, ¿qué haríamos con él? ¿Por qué deberíamos retar a la naturaleza y devolver a la vida a un grupo de animales que ya tuvo su momento y no consiguió vencer a la selección natural? Desde luego, se nos plantean cuestiones complicadas y que deberemos resolver en los próximos años, no para los dinosaurios, sino para otras especies de animales recientemente extintas.

El último mamut que pisó la Tierra vivió hace alrededor de 4000 años. En términos evolutivos, esto es muy poco tiempo, y unos parientes cercanos suyos, los elefantes, continúan entre nosotros. A partir de restos de mamuts habría más posibilidades de encontrar restos de ADN, los cuales podrían utilizarse para desextinguir a esta especie de animales creando una especie de híbrido entre mamuts y los elefantes actuales. Igual que el mamut, se está intentando clonar a otras especies de animales extintos, como el bucardo, el tigre de Tasmania o el tigre dientes de sable. Pero los dilemas éticos son los mismos: ¿Es realmente necesario?

Desde luego, lo que parece más probable es que todas estas técnicas de clonación se utilicen con especies que están actualmente en peligro de extinción para intentar revertir su situación actual. El principal problema de esto sería la escasez de diversidad genética. Cuando una población de animales está compuesta por muy pocos individuos o por individuos emparentados, la diversidad genética disminuye drásticamente, lo que deriva en enfermedades genéticas y en un mayor riesgo de extinción en el caso de que las condiciones ambientales varíen. La clonación podría ayudar a aumentar numéricamente poblaciones de animales en peligro de extinción, pero poco podría hacer contra la pérdida de diversidad genética, por lo que el desafío continúa siendo muy grande.


Referencias:

- Osterloff, E. (s. f.). Could scientists bring dinosaurs back to life? Natural History Museum. Visitado el 01/01/2021. Disponible en: https://www.nhm.ac.uk/discover/could-scientists-bring-dinosaurs-back.html#:%7E:text=While%20dinosaur%20bones%20can%20survive,be%20to%20reverse%2Dengineer%20one

- Ro, C. (2018). The increasingly realistic prospect of ‘extinct animal’ zoos. BBC Future. Visitado el 01/01/2021. Disponible en: https://www.bbc.com/future/article/20180328-the-increasingly-realistic-prospect-of-extinct-animal-zoos

- National Geographic. (2013). www.nationalgeographic.com.es. Visitado el 01/01/2021. Disponible en: https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/grandes-reportajes/devolverles-la-vida-2_7119/6

- E. Callaway. ‘Dino-chickens’ reveal how the beak was born. Nature. 2015. doi: 10.1038/nature.2015.17507



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